Qué es la terapia integradora y cómo se adapta a cada persona
Elegir psicólogo ya es una decisión difícil para muchas personas. Y cuando por fin empiezas a buscar información aparece una segunda capa de dificultad. Terapia cognitivo conductual, EMDR, terapia sistémica, mindfulness, trabajo somático, IFS y una lista de nombres que puede hacer que pedir ayuda parezca casi un examen previo. La terapia integradora parte de una idea bastante más sencilla. La persona no debería tener que encajar en una técnica. La terapia debería adaptarse a la persona.
Hay personas que llegan a consulta sabiendo exactamente qué quieren trabajar. Otras solo saben que algo no va bien. Tal vez hay ansiedad, un duelo que se está haciendo demasiado pesado, conflictos que se repiten en pareja o una sensación de bloqueo difícil de explicar. A veces hay una experiencia concreta detrás. Otras veces hay muchas piezas pequeñas que, juntas, han terminado ocupando demasiado espacio.
En ese contexto, reducir todo el proceso a elegir una única técnica puede quedarse corto.
Ahí es donde entra la terapia integradora.
Qué significa que una terapia sea integradora
La terapia integradora es una forma de entender la psicoterapia que combina conocimientos y herramientas procedentes de distintos modelos psicológicos dentro de un tratamiento coherente y adaptado a cada persona.
La British Association for Counselling and Psychotherapy explica el enfoque integrador desde una idea muy parecida. No existe una sola aproximación terapéutica que ayude del mismo modo a todas las personas y en todas las situaciones. Por eso, un profesional con formación integradora puede utilizar elementos de diferentes enfoques teniendo en cuenta a la persona, sus circunstancias y sus necesidades.
La clave está precisamente en esa última parte.
No se trata de utilizar muchas técnicas.
Se trata de saber por qué se utiliza cada una.
La integración en psicoterapia lleva décadas desarrollándose como un campo propio. La literatura especializada diferencia varias formas de integración y recuerda que un enfoque integrador no consiste simplemente en reunir ejercicios de escuelas distintas. Existe una lógica clínica que conecta la evaluación, la explicación de lo que está ocurriendo, los objetivos y las herramientas que se eligen para trabajar.
No es hacer un poco de todo
La palabra integradora puede generar una impresión equivocada.
Como si la sesión fuese una especie de menú en el que hoy hacemos mindfulness, la semana siguiente EMDR y después probamos otra técnica para ver qué ocurre.
Eso sería una caricatura del enfoque.
Un trabajo integrador bien planteado necesita criterio. El profesional parte de una conceptualización del caso, es decir, de una comprensión organizada de qué está sucediendo, qué factores pueden estar manteniendo el problema, qué recursos tiene la persona y qué objetivos tiene sentido priorizar.
A partir de ahí puede integrar herramientas procedentes de diferentes modelos si tienen sentido dentro del proceso.
Una revisión sobre psicoterapia integradora publicada en Frontiers in Psychology explica precisamente esta diferencia. La integración busca conectar teoría, evidencia y práctica, y no limitarse a seleccionar técnicas de manera aislada. También recoge cuatro grandes caminos dentro de la integración en psicoterapia, entre ellos la integración teórica, la integración asimilativa, los factores comunes y el eclecticismo técnico.
Dicho sin jerga académica, utilizar varias herramientas no convierte automáticamente una terapia en integradora.
Lo que la convierte en integradora es la forma en la que esas herramientas se entienden y se conectan dentro del tratamiento.
Por qué adaptar la terapia puede tener sentido
Imaginemos dos personas que llegan a consulta diciendo exactamente la misma frase.
“Tengo ansiedad”.
En apariencia el punto de partida es idéntico. Pero basta con preguntar un poco para descubrir que quizá no se parecen casi en nada.
Una puede llevar meses soportando una presión laboral enorme y haber empezado a dormir mal. Otra puede sentir ansiedad especialmente cuando cree que alguien importante para ella se está alejando. Una tercera puede tener miedo a determinadas sensaciones físicas después de haber vivido una experiencia traumática.
La palabra ansiedad es la misma. La historia no. Y eso cambia mucho la forma de trabajar.
Un enfoque integrador intenta mirar más allá del síntoma aislado. Tiene en cuenta lo que ocurre ahora, pero también la historia de aprendizaje, las relaciones, las emociones, las creencias, las respuestas corporales y los recursos que ya tiene la persona.
No porque haya que buscar siempre una explicación escondida en el pasado.
A veces el problema está principalmente en el presente.
La cuestión es no decidirlo de antemano.
Cómo funciona una terapia integradora en la práctica
No existe un guion único que sirva para todos los procesos integradores. De hecho, eso iría bastante en contra de la propia idea de personalización. Aun así, sí hay una lógica que suele repetirse.
Primero hay que entender qué está ocurriendo
Las primeras sesiones sirven para conocer el motivo de consulta y construir una imagen más completa de la situación. No solo qué síntomas aparecen, sino cuándo, desde cuándo, qué los empeora, qué los alivia, qué ha intentado ya la persona y cómo está afectando el problema a su vida cotidiana.
También se exploran recursos. Qué funciona bien. Qué relaciones sirven de apoyo. Qué capacidad tiene la persona para regularse cuando aparece malestar. Qué objetivos le gustaría conseguir.
Este punto es importante porque la terapia no empieza únicamente buscando qué está mal.
También necesita saber con qué contamos para cambiarlo.
Después se construye una explicación compartida
Una buena terapia no debería sentirse como si el profesional estuviera resolviendo un problema secreto mientras la otra persona espera el resultado.
Entender qué nos pasa forma parte del proceso.
Por eso, en un enfoque integrador tiene sentido construir una explicación que permita conectar síntomas, experiencias y patrones de una forma comprensible. Esa explicación puede ir cambiando a medida que avanza la terapia y aparece nueva información.
La persona no tiene que convertirse en especialista en psicología.
Pero sí debería poder comprender por qué se está trabajando de una determinada manera.
Las herramientas se eligen en función del objetivo
Una vez que existe una dirección clara, se seleccionan las intervenciones que mejor encajan con lo que se quiere trabajar.
Puede ser necesario aprender primero recursos de regulación emocional. En otro momento puede tener sentido trabajar determinados pensamientos o conductas. Si existen experiencias traumáticas que siguen activándose en el presente, puede valorarse un abordaje centrado en trauma. En otros casos será especialmente importante observar patrones familiares, vínculos, límites o la relación con uno mismo.
La pregunta es qué necesitamos trabajar ahora y qué herramienta puede ayudarnos a hacerlo.
El tratamiento se revisa
Personalizar una terapia también significa comprobar si lo que se está haciendo está ayudando.
Los objetivos pueden cambiar. Algo que al principio parecía central puede perder importancia y dejar paso a otra cuestión. También puede ocurrir que una herramienta no encaje bien y sea necesario ajustar el proceso.
La flexibilidad no significa improvisación.
Significa poder modificar el camino sin perder de vista hacia dónde estamos intentando avanzar.
La relación terapéutica también forma parte del tratamiento
Cuando hablamos de psicoterapia es fácil centrarse solo en las técnicas porque son la parte más visible. Tienen nombre, protocolo y suelen ser fáciles de explicar en una página web.
Pero una terapia es también una relación de trabajo entre dos personas.
La investigación sobre factores comunes en psicoterapia lleva años señalando la importancia de aspectos que aparecen en modelos muy diferentes, como la alianza terapéutica, la empatía, las expectativas de cambio y la capacidad de terapeuta y paciente para trabajar con unos objetivos compartidos.
Esto no significa que la técnica dé igual.
Significa que aplicar una técnica correctamente no es lo único que ocurre dentro de una terapia.
Una persona puede necesitar sentirse suficientemente segura antes de acercarse a una experiencia dolorosa. Otra puede necesitar entender muy bien qué está haciendo para poder implicarse. Otra puede avanzar mejor cuando el ritmo es más gradual.
El enfoque integrador intenta tener en cuenta también esas diferencias.
Qué integra Clínica Garoz dentro de su enfoque
En Clínica Garoz la terapia integradora se plantea precisamente como una forma de adaptar el tratamiento a la problemática de cada persona. La propia clínica explica que el proceso puede trabajar tanto experiencias del pasado que siguen influyendo en el presente como situaciones actuales que están generando malestar.
Dentro de este enfoque se integran distintas orientaciones y técnicas de la psicología. Entre ellas aparecen la terapia EMDR, la terapia familiar sistémica, la terapia cognitivo conductual, la terapia breve estratégica, técnicas de integración cerebral y somáticas, meditación y mindfulness.
En el modelo desarrollado por Lourdes Garoz también se incorporan la teoría del apego, Internal Family Systems, Somatic Experience, Deep Brain Reorienting y otras herramientas dentro de una conceptualización clínica común.
Esto permite que el tratamiento no tenga que elegir entre trabajar pensamiento, emoción, cuerpo o relaciones como si fueran compartimentos completamente separados.
Muchas veces están conectados.
Pensamiento, emoción, cuerpo y relaciones no viven en habitaciones distintas
Podemos entender perfectamente que algo no debería afectarnos y aun así sentir que nos afecta.
Podemos querer poner un límite y quedarnos bloqueados cuando llega el momento.
Podemos saber que una situación actual no es peligrosa y notar que el cuerpo reacciona como si lo fuera.
Esa distancia entre lo que sabemos y lo que sentimos es una de las razones por las que algunas personas llegan a terapia frustradas. Han pensado muchísimo sobre el problema. Incluso pueden explicarlo con bastante claridad. Pero comprenderlo intelectualmente no siempre ha sido suficiente para cambiar la reacción.
Una mirada integradora permite trabajar en distintos niveles cuando es necesario.
No porque todo tenga que abordarse a la vez.
Sino porque no todo se resuelve necesariamente desde el mismo lugar.
Para qué problemas puede utilizarse la terapia integradora
Hablar de terapia integradora no significa hablar de un tratamiento concreto para un único diagnóstico. Es un marco de trabajo que puede utilizarse en problemas diferentes siempre que exista una evaluación clínica adecuada.
Clínica Garoz señala en su página de servicio dificultades como ansiedad y depresión, crisis existenciales o de identidad, problemas de pareja o familiares, duelos, experiencias traumáticas, problemas de autoestima y determinadas dificultades de personalidad.
La lista no debe entenderse como una promesa de que cualquier técnica sirve para cualquier problema.
Precisamente ocurre lo contrario.
El enfoque integrador obliga a preguntarse qué intervención tiene sentido para esa persona concreta y qué respaldo tiene para la dificultad que se está trabajando.
En algunos casos una herramienta tendrá un papel principal. En otros será complementaria. Y habrá situaciones en las que no sea la opción adecuada.
Terapia integradora y EMDR no son alternativas
Esta duda es especialmente útil en el caso de Clínica Garoz porque EMDR ocupa un lugar importante dentro de su forma de trabajar.
EMDR es un enfoque psicoterapéutico estructurado que puede utilizarse, entre otras cosas, en el abordaje del trauma y del trastorno de estrés postraumático. La terapia integradora es un marco más amplio desde el que pueden combinarse distintos modelos y herramientas.
Por eso no siempre tiene sentido preguntar si es mejor EMDR o terapia integradora.
En un tratamiento integrador, EMDR puede formar parte del proceso cuando la evaluación clínica indica que puede ser útil.
En otro momento del mismo tratamiento quizá sea más importante trabajar regulación emocional, patrones relacionales, conductas de evitación o recursos para afrontar una situación presente.
Una cosa puede vivir dentro de la otra.
Qué puedes esperar de las primeras sesiones
Es normal llegar a una primera consulta con la sensación de que hay demasiado que contar.
También es normal no saber por dónde empezar.
No hace falta traer la historia perfectamente ordenada.
Las primeras sesiones sirven precisamente para poner algo de estructura. El profesional preguntará por el motivo que ha llevado a pedir ayuda, por la situación actual y por aquellos antecedentes que puedan resultar relevantes. También se irá valorando qué objetivos tiene sentido plantear y qué ritmo es adecuado.
En una terapia integradora, la decisión sobre las técnicas no debería estar cerrada antes de conocer a la persona.
Primero se comprende.
Después se decide cómo intervenir.
Preguntas frecuentes sobre terapia integradora
Qué es exactamente la terapia integradora
Es un enfoque de psicoterapia que combina de forma coherente conocimientos y herramientas de diferentes orientaciones psicológicas para adaptar el tratamiento a las necesidades de cada persona. No es una técnica única ni una mezcla aleatoria de métodos.
Qué diferencia hay entre terapia integradora y terapia cognitivo conductual
La terapia cognitivo conductual es una orientación terapéutica con sus propios modelos y técnicas. La terapia integradora es una forma de construir el tratamiento utilizando aportaciones de diferentes enfoques cuando tienen sentido para el caso. Un proceso integrador puede incluir herramientas cognitivo conductuales sin limitarse necesariamente a ellas.
La terapia integradora incluye EMDR
Puede incluirlo. En Clínica Garoz, EMDR forma parte de las orientaciones que pueden integrarse dentro del tratamiento. Su utilización depende de la evaluación clínica, de los objetivos y de la situación de cada persona.
La terapia integradora sirve para la ansiedad
Puede utilizarse dentro del tratamiento de problemas de ansiedad, pero la intervención concreta dependerá de qué tipo de ansiedad exista, de cómo se manifieste, de qué factores la estén manteniendo y de las necesidades de la persona. El término integradora describe el enfoque general, no un protocolo único para todos los problemas de ansiedad.
Cuánto dura una terapia integradora
No existe una duración estándar por el hecho de ser integradora. El tiempo depende del motivo de consulta, de los objetivos, de la complejidad del problema, de la evolución y del tipo de intervenciones que sean necesarias. La duración debe revisarse durante el proceso, no decidirse solo a partir de una etiqueta.
Cómo sé qué técnica está usando mi psicólogo
Puedes preguntarlo. Comprender por qué se propone una intervención y qué objetivo persigue forma parte de una relación terapéutica clara. Un enfoque integrador no debería convertirse en algo misterioso para la persona que está haciendo terapia.
La terapia integradora puede hacerse online
Sí, determinados procesos pueden realizarse online siempre que el profesional valore que ese formato es adecuado para la persona y para el trabajo que se va a realizar. Clínica Garoz ofrece tanto terapia presencial en Madrid como terapia online.
Fuentes consultadas
Clínica Garoz — Terapia Integradora
Clínica Garoz — Sobre nosotros y modelo de Lourdes Garoz
British Association for Counselling and Psychotherapy — Integrative counselling
Frontiers in Psychology — Integrative Psychotherapy Works
National Library of Medicine — Selecting the most appropriate treatment for each patient

