Qué es EMDR y cómo funciona esta terapia
Hay recuerdos que sabemos que pertenecen al pasado y, sin embargo, nuestro cuerpo parece no haberse enterado. El abordaje terapéutico EMDR parte de una idea sencilla de explicar y bastante más compleja de trabajar en consulta. El objetivo no es borrar lo ocurrido, sino conseguir que deje de sentirse como si siguiera pasando ahora.
Hay recuerdos que sabemos que pertenecen al pasado y, sin embargo, nuestro cuerpo parece no haberse enterado.
Sabemos racionalmente que aquello ocurrió hace años. Que ya no estamos allí. Que la situación terminó. Pero aparece una conversación, un olor, una mirada o una sensación aparentemente insignificante y algo se activa.
El corazón se acelera. El cuerpo se tensa. Aparece miedo, rabia, vergüenza o una necesidad muy clara de salir de esa situación.
Es una de esas circunstancias en las que la frase «ya pasó» puede ser cierta y, al mismo tiempo, servir de muy poco.
Precisamente ahí entra en juego la terapia EMDR.
La terapia EMDR es un enfoque psicoterapéutico desarrollado inicialmente para trabajar con experiencias traumáticas y recuerdos que siguen generando malestar en el presente. Hoy es una de las intervenciones psicológicas con mayor respaldo para el tratamiento del trastorno de estrés postraumático.
La Organización Mundial de la Salud señala que las intervenciones con más evidencia para el tratamiento eficaz del TEPT incluyen la terapia cognitivo conductual centrada en el trauma y la desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares. Las guías clínicas británicas del NICE también recomiendan EMDR para determinados adultos con TEPT.
Pero saber que funciona en determinados problemas no explica todavía lo más interesante.
Qué ocurre realmente durante una terapia EMDR.
Y por qué mover los ojos de un lado a otro puede formar parte de una sesión de psicología.
Qué significa EMDR
EMDR son las siglas de Eye Movement Desensitization and Reprocessing. En español suele traducirse como Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares.
El nombre puede llevar a pensar que toda la terapia consiste en recordar algo desagradable mientras seguimos con la mirada los dedos del terapeuta.
No es así.
Los movimientos oculares son solo una parte de un procedimiento terapéutico mucho más amplio y estructurado.
A su vez, además de la estimulación bilateral ocular utilizada durante determinadas fases de los protocolos de la terapia EMDR también puede realizarse tapping mediante pequeños toques alternos a ambos lados del cuerpo o mediante sonidos que van cambiando de un oído al otro. El NICE contempla estas alternativas cuando resultan más apropiadas.
EMDR es, por tanto, una psicoterapia completa.
No un ejercicio aislado.
EMDR International Association describe un protocolo formado por ocho fases que abarcan desde la evaluación inicial y la preparación de la persona hasta el reprocesamiento de determinados recuerdos y la reevaluación posterior.
Esto importa porque muchas veces solo vemos la parte más llamativa del método.
Los ojos moviéndose de izquierda a derecha.
Lo que ocurre antes y después es igual de importante.
El problema no siempre es recordar
Nuestro cerebro almacena una cantidad enorme de experiencias. La mayoría dejan de tener una carga emocional intensa con el paso del tiempo.
Podemos recordar aquel suspenso que nos parecía el fin del mundo a los 16 años y hoy apenas sentir nada. Sabemos que ocurrió, podemos contar la historia, pero emocionalmente no estamos en ese lugar, sino que estamos en el presente.
Con algunas experiencias sucede algo diferente.
El recuerdo sigue teniendo capacidad para activar una reacción muy intensa.
Una persona puede saber perfectamente que una relación terminó hace cinco años y seguir sintiendo una angustia enorme ante determinadas situaciones. Otra puede haber sufrido un accidente y notar cómo su cuerpo se pone en alerta cada vez que vuelve a conducir. Alguien que vivió determinadas experiencias durante la infancia puede reaccionar con una intensidad que no comprende cuando percibe rechazo, abandono o conflicto en sus relaciones adultas.
No significa necesariamente que exista un trastorno psicológico.
Tampoco que cualquier emoción intensa sea consecuencia de un trauma.
Pero ayuda a entender una de las ideas centrales sobre las que trabaja la terapia EMDR.
El problema no siempre está en que recordemos algo. Puede estar en cómo seguimos experimentando ese recuerdo cuando algo lo activa.
EMDR busca trabajar precisamente sobre esa relación entre experiencias pasadas y reacciones presentes.
EMDR no pretende borrar recuerdos
Esta es probablemente una de las dudas más habituales.
Y la respuesta es sencilla.
No.
Después de una terapia EMDR la persona no debería olvidar lo sucedido. La historia continúa existiendo.
Lo que se intenta modificar es la intensidad emocional, las sensaciones físicas y algunas creencias asociadas al recuerdo.
Podríamos pensarlo así.
Hay recuerdos que se sienten como una película que sabemos que vimos hace años.
Y otros que, cuando aparecen, consiguen que una parte de nosotros vuelva a sentirse dentro de la escena.
El objetivo del reprocesamiento no es eliminar la película. Es conseguir que pueda sentirse realmente como algo que ocurrió entonces y no como algo que continúa ocurriendo ahora.
Cómo funciona EMDR
Aquí conviene separar lo que sabemos de lo que todavía se sigue investigando.
Sabemos que EMDR puede reducir síntomas de estrés postraumático y que existen estudios y guías clínicas que respaldan su utilización. La American Psychological Association lo describe como una forma estructurada de psicoterapia utilizada para ayudar a personas con TEPT a procesar recuerdos perturbadores.
Lo que no está completamente cerrado es por qué funciona exactamente cada uno de sus componentes y qué peso tiene cada parte del procedimiento.
Es algo bastante habitual en psicología y medicina. Podemos contar con evidencia de que una intervención produce determinados resultados antes de comprender por completo todos los procesos que explican esos resultados.
En EMDR se trabaja manteniendo una atención doble.
Una parte de la atención permanece conectada con el presente y con la seguridad de la sesión mientras otra se acerca al recuerdo, pensamiento, emoción o sensación que se está trabajando.
Durante determinadas fases aparece además la estimulación bilateral.
La persona puede seguir con la mirada un movimiento alterno, escuchar sonidos o recibir pequeños toques alternos mientras observa qué pensamientos, imágenes, emociones o sensaciones van apareciendo.
No se trata de buscar deliberadamente una respuesta concreta.
Tampoco de obligarse a pensar de manera positiva.
El proceso consiste más bien en observar cómo va cambiando la experiencia.
Y eso nos lleva a una cuestión importante.
Una sesión de EMDR no empieza directamente hablando del peor momento de nuestra vida.
Antes de reprocesar hay que preparar
En las películas la terapia suele funcionar así. Una persona entra en consulta, se sienta, cuenta el mayor trauma de su vida y veinte minutos después llega la revelación.
La psicoterapia real suele ser bastante menos cinematográfica.
Antes de trabajar directamente con recuerdos potencialmente difíciles es necesario entender qué está ocurriendo, conocer la historia de la persona, valorar sus recursos actuales y establecer una relación terapéutica suficientemente segura.
En EMDR esta preparación forma parte del propio protocolo.
Las primeras fases incluyen la recogida de información, la elaboración del plan terapéutico y la preparación para trabajar con las experiencias seleccionadas.
También pueden aprenderse estrategias para regular el malestar que aparezca durante o entre sesiones.
No todas las personas necesitan el mismo tiempo. Y no todos los recuerdos pueden abordarse de la misma manera.
El NICE señala que el EMDR para adultos debe realizarse de forma gradual, con psicoeducación sobre las reacciones al trauma, herramientas para manejar recuerdos difíciles y técnicas de autorregulación. También recomienda que sea aplicado por profesionales formados y con supervisión.
Que exista un tipo de terapia donde incluye estimulación bilateral no significa que podamos aplicarla automáticamente. La evaluación clínica sigue siendo fundamental.
Las ocho fases de la terapia EMDR
El protocolo estándar de EMDR se organiza en ocho fases. Esto no significa que cada sesión corresponda a una fase ni que todas duren lo mismo. El proceso se adapta a cada persona.
Historia y planificación del tratamiento
Primero se recoge la historia relevante y se establece un plan de tratamiento. Se intenta comprender qué está ocurriendo actualmente, qué experiencias pueden estar relacionadas y cuáles son los objetivos terapéuticos.
Preparación
Después llega la preparación. Aquí se explica cómo funciona el proceso, se resuelven dudas y se desarrollan recursos que permitan manejar el malestar si aparece.
Evaluación
La tercera fase sirve para identificar con mayor precisión la experiencia que se va a trabajar. Pueden aparecer imágenes, pensamientos, emociones, sensaciones físicas y determinadas creencias asociadas.
Desensibilización
A partir de ahí comienza el reprocesamiento propiamente dicho. Durante la desensibilización se utiliza la estimulación bilateral mientras la persona mantiene contacto con determinados elementos de la experiencia y observa qué va apareciendo.
Instalación
Después se trabaja la denominada instalación, cuyo objetivo es fortalecer una creencia o perspectiva más adaptativa relacionada con la experiencia.
Escaneo corporal
También se realiza un escaneo corporal para comprobar si siguen apareciendo sensaciones físicas asociadas al recuerdo.
Cierre
La sesión termina con una fase de cierre que busca que la persona vuelva a estar conectada con el presente y suficientemente regulada.
Reevaluación
Al comienzo de encuentros posteriores aparece la reevaluación. Se observa qué ha cambiado, qué continúa generando malestar y hacia dónde debe avanzar el tratamiento.
Estas ocho fases forman parte del protocolo descrito por EMDR International Association y ayudan a entender por qué reducir EMDR a mover los ojos mientras recuerdas algo deja fuera prácticamente toda la terapia.
Qué se puede sentir durante una sesión de EMDR
No existe una experiencia universal.
Hay personas que describen la aparición de nuevos recuerdos. Otras conectan con pensamientos que nunca habían relacionado entre sí. Pueden surgir emociones, imágenes o sensaciones corporales.
También puede ocurrir algo mucho menos espectacular. Simplemente notar que aquello que antes generaba una intensidad enorme empieza a sentirse algo más lejano.
No es necesario descubrir un recuerdo oculto ni llegar a una gran conclusión en cada sesión.
De hecho, entrar en terapia esperando una especie de revelación instantánea probablemente sea una mala manera de entender el proceso.
La terapia no funciona como una película de misterio en la que encontramos una pieza secreta y todo queda resuelto.
Normalmente el cambio es más progresivo. Lo importante es cómo determinadas experiencias empiezan a ocupar un lugar diferente.
Para qué problemas se utiliza EMDR
El área donde existe un respaldo científico especialmente sólido es el trastorno de estrés postraumático.
La Organización Mundial de la Salud sitúa EMDR entre las intervenciones psicológicas con más evidencia para el tratamiento eficaz del TEPT. El National Center for PTSD de Estados Unidos también incluye EMDR, junto con la exposición prolongada y la terapia de procesamiento cognitivo, entre las psicoterapias centradas en trauma recomendadas por la guía clínica VA y DoD de 2023.
EMDR también se utiliza en la práctica clínica dentro del abordaje de otras dificultades relacionadas con experiencias vitales adversas. Aquí conviene introducir un matiz importante.
Que pueda integrarse en el tratamiento de problemas diferentes no significa que la evidencia científica sea igual de sólida para todos ellos.
Tener este matiz presente evita convertir una herramienta terapéutica útil en una solución universal.
No existe una terapia que sirva exactamente igual para todas las personas y todas las dificultades.
Cuánto dura una terapia EMDR
Esta pregunta tiene una respuesta poco espectacular.
Depende.
Depende de lo que haya ocurrido, del momento actual de la persona, de la existencia de uno o varios acontecimientos relevantes, de sus recursos de regulación y de los objetivos que se hayan planteado.
Para el tratamiento del TEPT en adultos, NICE señala que un protocolo EMDR suele desarrollarse aproximadamente durante ocho a doce sesiones, aunque puede requerir más cuando existen múltiples experiencias traumáticas u otras necesidades clínicas.
Eso no significa que ocho sesiones sean una cifra mágica. Ni que después de doce algo haya ido mal.
En personas con historias complejas el trabajo de estabilización y preparación puede necesitar más tiempo.
La duración se decide desde la evaluación clínica y se va revisando durante el proceso.
Es una terapia segura
Realizado por profesionales cualificados y después de una evaluación adecuada, EMDR es una intervención psicológica reconocida por diferentes guías clínicas.
Eso tampoco significa que las sesiones tengan que ser emocionalmente fáciles.
Trabajar con experiencias dolorosas puede generar malestar temporal. Por eso resultan tan importantes la preparación, el ritmo de trabajo, la regulación emocional y la relación con el terapeuta.
Uno de los errores sería intentar reproducir por nuestra cuenta lo que hemos visto en un vídeo.
Seguir con los ojos un objeto de izquierda a derecha no convierte una experiencia en terapia EMDR.
La estimulación bilateral forma parte de un proceso clínico mucho más amplio. Y ese contexto importa mucho.
EMDR dentro de una terapia integradora
En Clínica Garoz la terapia EMDR no se plantea necesariamente como una herramienta aislada.
El enfoque del centro es integrador y busca adaptar el tratamiento a la problemática y a las necesidades de cada persona. La clínica explica que trabaja tanto con experiencias del pasado que pueden estar influyendo en el presente como con situaciones actuales que generan malestar.
Dentro del equipo, Lourdes Garoz ha desarrollado un modelo que integra EMDR con teoría del apego, terapia familiar sistémica, terapia cognitivo conductual, Internal Family Systems, técnicas de integración cerebral, trabajo somático, mindfulness y otros enfoques.
Esto tiene bastante sentido cuando pensamos en cómo llega alguien realmente a consulta.
Rara vez una persona entra diciendo que presenta un único síntoma perfectamente aislado.
Puede existir ansiedad junto a dificultades en las relaciones. Problemas para poner límites junto a experiencias anteriores de abandono. Miedo junto a sensaciones corporales difíciles de controlar. O situaciones del presente que activan patrones aprendidos hace mucho tiempo.
La terapia integradora intenta entender ese conjunto antes de decidir qué herramientas pueden resultar más adecuadas.
EMDR puede ser una de ellas. No tiene por qué ser la única.
Lo importante no es dejar de recordar
A veces imaginamos que superar una experiencia significa conseguir que deje de afectarnos por completo.
Como si sanar consistiera en convertirnos en alguien capaz de recordar cualquier cosa sin sentir absolutamente nada.
No necesariamente.
Hay recuerdos que seguirán produciendo tristeza. Pérdidas que seguirán importándonos. Experiencias que nunca dejaremos de considerar injustas.
La diferencia puede estar en que ya no controlen nuestra vida desde el pasado.
Que podamos pensar en ellas sin sentir que estamos otra vez allí.
Que podamos elegir de una forma distinta cuando algo parecido aparece en el presente.
Ese es uno de los lugares hacia los que puede dirigirse el trabajo con EMDR.
No borrar lo ocurrido.
Conseguir que ocupe otro lugar.
Preguntas frecuentes sobre EMDR
Qué es exactamente la terapia EMDR
EMDR es una psicoterapia estructurada especialmente conocida por su uso en el tratamiento de experiencias traumáticas y del trastorno de estrés postraumático. Utiliza un protocolo de ocho fases que combina evaluación, preparación, trabajo con recuerdos y estimulación bilateral.
Hay que mover siempre los ojos
No. Los movimientos oculares son una de las formas más conocidas de estimulación bilateral, pero también pueden utilizarse sonidos alternos o pequeños toques. La elección depende de la persona y del criterio del profesional.
Voy a tener que contar todo lo que me ocurrió
No necesariamente con el mismo nivel de detalle en todos los casos. El terapeuta necesita comprender suficientemente la experiencia y valorar qué elementos deben trabajarse, pero EMDR no consiste simplemente en narrar una y otra vez todo lo sucedido.
EMDR puede hacerme olvidar un trauma
No. El objetivo no es borrar recuerdos. Se busca que determinadas experiencias puedan recordarse con menos malestar y que las creencias, emociones y reacciones físicas vinculadas a ellas puedan cambiar.
Cuántas sesiones de EMDR hacen falta
No existe un número válido para todo el mundo. Para determinados casos de TEPT, algunas guías hablan habitualmente de ocho a doce sesiones, aunque los tratamientos pueden ser más largos cuando existen múltiples experiencias traumáticas o situaciones más complejas.
EMDR está respaldado científicamente
Sí, especialmente para el tratamiento del trastorno de estrés postraumático. La OMS, NICE y la guía clínica VA y DoD incluyen EMDR entre las intervenciones psicológicas recomendadas para este problema.
EMDR sirve únicamente para traumas muy graves
No necesariamente. En consulta puede trabajarse con experiencias muy diferentes que continúan generando malestar. La decisión de utilizar EMDR depende de una evaluación previa y no únicamente de que una experiencia pueda considerarse más o menos grave desde fuera.
Se puede hacer terapia EMDR online
La respuesta es si. Clínica Garoz está especializada desde hace más de 10 años en terapia online utilizando como abordaje terapéutico principal EMDR. En determinados casos no puede realizarse terapia psicológica centrada en trauma a distancia, pero la idoneidad depende de cada situación. La evaluación previa es importante para determinar el formato más apropiado y garantizar que la persona dispone de las condiciones necesarias para trabajar de forma adecuada.
Si quieres saber si EMDR puede encajar contigo
Buscar información es útil. Pero internet no puede valorar tu historia completa.
Dos personas pueden tener síntomas aparentemente parecidos y necesitar procesos terapéuticos muy distintos.
En Clínica Garoz se trabaja desde una perspectiva integradora, analizando lo que está ocurriendo actualmente y las experiencias que pueden estar influyendo para decidir qué enfoque tiene más sentido en cada caso. El centro ofrece terapia presencial en Madrid y terapia online.
El objetivo no es aplicar EMDR porque esté de moda ni intentar encajar a todas las personas dentro de la misma técnica.
Es entender primero qué está pasando.
Y después decidir cómo trabajarlo.
Fuentes consultadas
Organización Mundial de la Salud — Trastorno de estrés postraumático
National Institute for Health and Care Excellence — Recomendaciones clínicas sobre TEPT y EMDR
American Psychological Association — What is EMDR therapy and why is it used to treat PTSD?
National Center for PTSD — Overview of Psychotherapy for PTSD
EMDR International Association — Experiencing EMDR Therapy y las ocho fases del tratamiento
Clínica Garoz — Terapia integradora y enfoque del centro
Clínica Garoz — Equipo y modelo integrador de Lourdes Garoz

